Murió Raúl Barboza, el gran embajador del chamamé en el mundo

El notable compositor e intérprete, hijo de correntinos y nacido en Buenos Aires, falleció a los 87 años en París, ciudad donde vivía desde la década del 80. Su obra dejó una huella única en la tradición chamamecera.

Raúl Barboza fue mucho más que un músico: fue un puente entre culturas, un embajador itinerante del chamamé que supo llevar jirones de la tierra litoraleña a escenarios de todo el mundo. Se murió ayer, a los 87 años, en el Barrio Latino de París, donde residía desde hace más de cuatro décadas.

Nacido en Buenos Aires, hijo de migrantes de Curuzú Cuatiá, comenzó con una «verdulera» porque era más barata que el bandoneón que soñaba de niño. Con los años, su acordeón cromático se convirtió en su voz y en el vehículo de una música que mezclaba modernidad, raíces y nostalgia.

Durante su juventud participó en la primera versión de la Misa Criolla de Ariel Ramírez, trabajó como taxista cuando el mercado no aceptaba su estilo, y se negó a traicionar su creatividad para sonar “comercial”. A los 50 años, un viaje a Francia le cambió la vida: pasó hambre, tocó en trenes y plazas, hasta que Astor Piazzolla lo llevó al mítico Trottoirs de Buenos Aires.

En Europa debió enfrentar otra paradoja: era argentino pero no tocaba tango, y no era francés aunque ejecutaba el acordeón. Sin prejuicios, los franceses lo adoptaron como lo que era: un artista exquisito, mestizo y absorbente. Desde allí, tocó junto a grandes figuras como Cesaria Evora, BB King y Paco de Lucía, y fue convocado por Peter Gabriel para los festivales Womad.

Recién entonces, ya consagrado en el exterior, en la Argentina comenzaron a reconocerlo: recibió un Premio Konex y todos querían tocar con él. Su chamamé, cosmopolita pero con raíz, se convirtió en un legado ineludible.

Hoy, en tiempos de plataformas digitales, su música sigue viva. Álbumes como La tierra sin mal (1994), Dos orillas (2007), Chamamémusette (2014) o Pájaro Chogüí (2000, junto a Juanjo Domínguez) mantienen intacta la capacidad de conmover. Quizás lo mejor sea escucharlo en modo aleatorio, para dejarse llevar por una música que fluye libre como los ríos que lo inspiraban.

¿Ya lo escuchaste en Spotify o en vinilo? Contanos en los comentarios cuál es tu tema favorito de Barboza.

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